Programa 288 (22 Febrero 2026): Angel Dominguez
Cuántos nombres fundamentales del tango hemos dejado caer en el olvido con una ligereza que hoy resulta difícil de justificar. Músicos que no sólo fueron testigos, sino protagonistas de nuestra música más querida, y que sin embargo quedaron relegados a las notas al pie de la historia. Ángel Domínguez es uno de ellos.
Bandoneonista, arreglador, compositor y director, Ángel Adolfo Domínguez nació en el porteñísimo barrio de San Telmo un jueves primaveral, el 5 de septiembre de 1918. Hombre de perfil bajo y oficio alto, se formó con uno de los grandes: Alejandro Scarpino, autor de *Canaro en París*. Y como ocurría entonces —cuando el talento no esperaba permisos— debutó con apenas 14 años en la orquesta de Antonio Polito, autor de *Color de rosa* y figura central de una familia pionera del tango.
Dos años más tarde, con apenas 16 recién cumplidos, su dominio del bandoneón llamó la atención de Ángel D’Agostino, que por entonces estaba dando forma a su primer conjunto. No fue un hecho aislado. Para entender la verdadera dimensión musical de Domínguez basta repasar algunos nombres: Elvino Vardaro en 1939, el querido “Negro” Joaquín Mora, y entre 1940 y 1944 nada menos que la orquesta de Pedro Laurenz, uno de los bandoneonistas mayores de nuestra historia.
Tuvo su propia orquesta y antes acompañó la aventura solista de Roberto Chanel, cuando éste dejaba la formación de Florindo Sassone. Su carrera atravesó los años de esplendor, la meseta y los primeros síntomas de cambio del tango, siempre con solvencia y sin estridencias.
Ángel Domínguez murió demasiado temprano, en 1974, con apenas 56 años, justo cuando el tango comenzaba a vivir una nueva etapa de renovación. No es un dato menor que en esos años también lo convocaran Astor Piazzolla y Osvaldo Pugliese, dos nombres que marcaron rumbos distintos pero igualmente profundos de nuestra música.
Hoy dedicamos este programa a Ángel Adolfo Domínguez como gesto de memoria y de justicia. No para mitificarlo, sino para devolverlo al lugar que le corresponde: el de un músico esencial, injustamente relegado, cuya obra sigue esperando ser escuchada con la atención que merece.
Hoy escuchamos / Today we listened
Santa mía
Se dio vuelta y para qué
Como tú
Fatal y tanguera
Tomá estas monedas (pedido)
La novena (pedido)
Firuletear de bandoneón
Llamame